En la noche de los mil años,
las luces brotaron del cielo apagado.
No hubo más tactos de
centauros.
En la isla de Circe los magos
volaron y las miradas de polvo de hadas
se desvanecieron sin palabras.
Ahí recordaba tus ojos sofistas,
teloneros de retórica y de verso.
que lejos de ser diamantes intensos
se habían convertido en huecos del tiempo.
Estabas cada día en la respiración de la fruta,
en el eco, en el silencio y en la duda.
en todos los nombres que le pusiste al alarde
y en el borde de mi cama
y en la luz de la mañana.
en el aullido de los perros
en los gritos felinos encima del techo.
Te colaste con ruidos inciertos
y palabras poco dulces,
amanecí en la tierra, en el cielo
y después en el infierno.
Alquimia podrían ser todos tus cuentos.
Pesadas oraciones y caminos desiertos
Cada filamento dorado espejismo,
vanidad sin salida en el cuerpo vacío.
Después de mil años
se respiran estrellas marinas
nacieron de los mares
estrellas lunares
y se apagaron los fuegos
en el cielo de Nadie.
Así recuerdo la historia de Narciso,
se ahogó mientras se enamoraba de él mismo.

1 comentarios:
Huele a Cupido descuartizado...
"Hoy los buenos recuerdos se caen por las escaleras, y, tras varios tequilas, las nubes se van pero el sol no regresa..." (:S)
Je t'aime! Eres el pie!
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