SADNESS
Yo no quiero enarmorarme del amor de tu herida,
no voy a arrancar las venas abiertas.
Yo no quiero vivir de tumbas compartidas.
No voy a silbar canciones maltrechas.
Hoy me vuelvo humo morado de anguila,
trazo infausto del rencor que hiere,
hoy no soy más pensamiento ni vida.
Mi nombre esta noche es: Muerte...
La lágrima no llora mis ojos,
la fé no vive en mi espina,
la dama roja hurta mis lunas,
la dama blanca se lleva mis días.
Hoy vivo para verte, maldito tiempo.
te desgajaré el amor nefando
de todos los huecos.
Hoy, Dragón de comodo
mañana, ladrón de silencios...
Hoy, locura malsana,
vida; prostituta de mis ansias sin nada.
Pedazos de vidrio, de hoja, de liga.
No voy a enamorarme del terror de la herida.

1 comentarios:
Desde luego, el amor no es cosa de obligaciónes ni de costumbres, así como el estar obligado a amar es la antítesis del amor, la costumbre de amar es el inicio de la decadencia amorosa, aqui lo mensiona Mario Benedetti.
Con amor para Mara.
BOTS
Todos somos un poco esclavos de nuestras costumbres, porque ellas no nos sueltan, nos diseñan un carácter o adjudican un temple.
La costumbre de amar suele limar el amor, debilitarlo. Hay que amar al margen de cualquier costumbre, improvisadamente. El amor es más seguro cuando nos toma de sorpresa e incluso desorienta a la costumbre. Hay quienes cargan con la costumbre en la valija, pero ¡ay cuando la dejan olvidada en el aeropuerto o en la casa de la amante número dos!
MARIO BENEDETTI
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