Rudyard Kipling
Si puedes tener calma cuando en tu derredor
todo el mundo la pierde y a ti te culpa de ello;
si cuando de ti dudan puedes tener fe en ti,
pero también excusas la desconfianza de otros;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o siendo calumniado, no esgrimes la calumnia,
o siendo aborrecido, el odio en ti no acoges,
y con todo no pecas de bueno o sentencioso;
si puedes ensoñar sin rendirte a los sueños,
o pensar sin hacer del pensamiento meta;
si puedes arrostrar el triunfo y el desastre
tratando de igual modo a entrambos impostores:
si puedes soportar que la verdad que has dicho
se trunque en bocas viles en trampa para bobos,
o ver hecha pedazos la ilusión de tu vida,
e inclinarte a rehacerla con recursos maltrechos;
si en un montón juntando tus cuantiosas ganancias,
jugarlas todas puedes a un simple cara o cruz,
y perderlas, y luego volver a comenzar,
y jamás una frase decir de lo que pierdes;
si puedes obligar al corazón y al nervio
y al músculo a servirte, aun después de extenuados,
y perseveras aunque ya nada quede de ti,
salvo la voluntad que les dice “¡Adelante!”;
si puedes con la plebe tratar sin menoscabo,
o alternar con monarcas sin romper con el vulgo;
si no pueden herirte ni amigos ni enemigos;
si a todos consideras, mas nunca en demasía;
Si el minuto implacable puedes avalorar
con sesenta segundos de avance en tu jornada,
tuyo es el mundo y todo lo que en el mundo existe,
y, más aún, querido mio
serás todo un hombre, ¡hijo mío!
Pequeño Andrick:
Querido hijo, has traído la más inmensa felicidad en mi vida después de tu madre. Aún no comprendo como puede provenir de un ser tan indefenso, y tan hermoso; un infante que miro dormir y me tranquiliza a pesar del terror de saberme in preparado de tenerlo en brazos. Tenerte y cuidar que no sea perturbado tu sueño como si fuese la máxima misión en mi existencia, aún más importante que cualquier conquista… tú, mi sangre. El verdadero elixir de los imperios, un pequeño que esta noche descansa sobre mi pecho y blandirá una espada mañana , dirigirá las nuevas esperanzas de los tronos muertos.
No sé cómo ser un padre aún a pesar de hacer conciencia de mi deber de protegerte y pese haber sido criado por un hombre de honor inquebrantable, tu abuelo. Debo cuidarte convirtiéndote en un hombre. En un ser cuya fortaleza y plenitud será su máxima expresión de grandeza. Pequeño, el mundo gira y te observa dormir esta noche de luna nueva, y te mirará luchar frente a él cuando llegue su tiempo. Ahora rie y duerme, que todo está en calma, tu padre está a tu lado.
Fidelis Noctem:
Tuo Patri.

1 comentarios:
y q pasa cuando el q parecia entenderte ahora confunde con una actitud sadica y cinica?
lo veia como humano, no como heroe...como amigo...pero ahora creo q se aleja y no puedo hacer nada por voluntad propia e impropia, se convierte de pronto en algo indiscriptiblemente malo.....y el dice: pero es bueno para mi....y aun cunado no la debes pero yo pienso en mi cabezita q si ...!pagaras! y aguantaras......y yo solo digo: si es por ti mi amigo .....lo hare sin dudarlo.
Publicar un comentario