Foto: En un puente de Guanajuato
Por: Tintaendeble
Hace unos días que comenzó este sudor frío y la paranoia se alimenta de los momentos lúcidos entre una clase y otra. Puedes levantarte pensando que todo va a pedir de boca y tres segundos después, comienza la fatalidad que ha hacerse partícipe en la forma en la que las palabras se te van perdiendo en la garganta antes de dormirte.
Dices "Te amo" como una verdad fundamental que no puedes negar, como el "necesito respirar" o el "tengo hambre" junto a tí puede yacer un cuerpo conocido, que tus manos extrañan cuando no está cerca o puede estar una bocina telefónica que se convirtió en una extensión del sueño que te alcanzó después del "buenas noches"...
-¿Que tienes?- Se convierte en la interrogación afilada para la que siempre obtendrás un "No pasa nada..." todo ocurre fuera de la cúpula que debería contener nuestros instintos aguzados. Nada ocurre en silencio, sólo pasa lo que se dice en voz alta, lo que recuerdas cuando ya no duele. No importa hasta donde lleguen nuestras creencias de búsquedas perpetuas. Siempre estamos fuera de foco, un poco descuadrados ante lo que no podemos cambiar de lado.
Ayer leía ciencia ficción, un cuento sobre creaturas que habían perdido su humanidad porque ya no había contacto que las hiciera tangibles; a través de la máquina todo tiene una forma efímera como nuestra existencia hoy en día. Siempre existe el disidente que te recuerda que eras antes y que podrías seguir siendo si se te antojara darle "play" al disgusto (o al placer intrínseco)de saberte parte del alma (más cabalmente, parte del cuerpo, porque él tiene el peso de lo que duele. Porque es una donación que cura la falta de fé en el mundo; como lo hacen los Dioses al entregarse, pero que no es como una caja de antigripales que puedas compartir con más de uno) del otro que se extiende a través de tu existencia.
A veces viene esta tristeza del cuerpo, el estatismo que grita, a veces más allá de las estrellas que miramos inconformes de no tocar la tierra, están las palabras que en ese instante pudieron romper el silencio nocturno.

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