Alguna vez amé como sólo los locos pueden imaginarlo...
Odisea de mi perversión en tus labios,
gota a gota mi vida sangra para saciarte.
Igualar de mi libertad
la belleza en tu clausura;
y yo que sé que las aves aún cantan
de mañana, estando moribundas.
La guerra de mi libertad está en tus sueños,
la soledad de mi risa en tu compañía,
en mi llanto y en mi escape de la tragedia
que nadie escribía para no contar agonías.
En mis manos está tu piel atada,
están las promesas
y mi alma encasilladas.
yace la melancolía
y los rastros de las sombras
que siempre aparecen sobre tí
y en la alfombra.
La batalla de mis palabras está en tus oídos.
Encierro las manías
y la mancha de mí
que dejo en tu cuello
en la torre de alegrías.
Me brotan de los años los cuentos
y en el dolor que te halla.
vive mi rabia.
El dolor de mi vida es tu tristeza,
y el despertar de mi derrota,
los juramentos, que pesar de ser
sinceros jamás serán ciertos.
La pena de mis noches se queda en tu recuerdo,
se escapa con el frío
que cierne la ventana en las mañanas.
El alma de mis voces
como un fantasma languidece
a través de las paredes.
Pero la poesía, perdida.
ausente a las preguntas
del amor primero
marca de ayeres
tus horas
en la línea directa a mi locura.
Hermética procesión
de cañones consonantes,
No siento de piel las leyes
ni de golpes el intante
de celos que me invento.
Entran las palabras
con sonidos ciertos,
a tu flanco derecho.
Si quieren esperarme
El consuelo de victoria serán tus brazos,
Y la cicatriz de mi alma
seguirá el sonido de tu nombre
que guarde en mis ojos.
Herrumbre de sangre, mis memorias y olvidos.
siempre y nunca; polos de lo maldito
Lo que jamás es visto,
criaturas se alojan en la fuente
del mar infinito.
De tu creación de éstas,
Mi paz y tu voz.
de tu muerte mi entierro.
y la más grande gloria tu encuentro
Mi guerra eres tú,
tú, y tus cientos
de armadas palabras
para mi tiempo.
Que día a día
decapitan de las mías un ciento.

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