
"He visto aterrado desde el rincón de un cuarto
el horizonte que se abre en vértigo que espanta.”
Hugo Garduño
El día que yo estaba loca, ella se despertó entre mis sábanas, la miraba constante y callada como un recuerdo innecesario que se niega a marcharse. Así, incontable e incontenible, con esa voz que nada dice con tantas palabras. Estaba metida en mi cabeza, o en los pliegues llenos de risa de mis ojeras ganadas a pulso por tanto mirar la luna.
Estaba en los caminos de las paredes, en el insomnio, en el agua, en el respirar del gato que desesperadamente quería asesinar. Como a ella, como a todos los anteriores en esa lista inmensa de pieles que se caían con la luz de la lámpara de noche. María, Cristina, Van Gogh, Artaud, Alejandra, Alfonsina, Sade.
Ella los amó, como yo, con los ojos inquietos de niña, con la rabia partiendo la calma y las horas verdugos de silencio. Estaba despierta con los ojos cerrados y dormía caminando entre la gente de día.
Extraña, o tal vez, extraño… si, extraño mirarla sin hacer nada tirada en la puerta de la habitación, esperando el remedio de los dioses, o el verso suicida que terminara con la hipnosis. O el labio ardiente que la transformara en fantasma, o la duda que la dejara desnuda junto a la luz parda que se colaba por las rendijas. Pero nada pasó nunca, por lo menos nada que la transformara en mariposa azul, sólo las horas, que llenas de polvo la convertían en la Furia.
La Furia tenía ojos brillantes, y esa mirada lúcida que sólo tienen algunos locos antes de ver demonios. La piel parecía rígida y fresca, casi comestible. Viva en los rincones de la puerta donde esperaba mi regreso. Y los labios, espadas amenazantes con las comisuras duras enfundando perlas letales.
Me miraba fijamente, en la espesura de la alfombra que se atoraba con los calcetines, ella, que como ser mitológico retumbaba en mis oídos para convertirse en grito de animal herido. Tenía hambre siempre, en las mañanas de violencia y en las noches de amor, como una bestia. Tragaba los pedazos de mi alma que se entregaba noche a noche hasta lograr cansarla, pero jamás saciar por completo el hambre.
El día que la invité a quedarse, no imaginé lo que era realmente. Su respiración pareció llenarse en el hueco de la almohada y su voz rebotó en mis tímpanos para hundirse en mi boca, meterse en mi garganta y explotar en el pecho volando en segundos la retina para hacer salir lágrimas.
La miré tristemente, sola en la puerta. Tranquila, como un manso peligro lleno de pecados rojos. No huí aunque mi cerebro gritaba hasta quedarse afónico que lo hiciera, y sentí el más profundo miedo que se puede tener. Mi piel se quebró, mis manos temblaban y sudaban la dejé entrar. Ella caminó lentamente, se asomó por la ventana y golpeó las paredes como en un sueño, levitando sin prisa y en un espasmo tomó la postura de siempre y comenzó a decirme poemas, tirada junto a la puerta, tan dócil que sus piernas parecían inservibles, que sus ojos tornaron de bondad y el mundo detrás de la puerta era insufrible sin las palabras.
Afuera, el trabajo, la universidad, la misma gente de todos los días, uno siempre igual al siguiente y al anterior. Adentro, ella y esas caricias infinitas de poesía. A cambio del cuerpo, de darle unos segundos el placer de tocar el piso, de sentirse de piel y hueso, tropezar con el dolor de mis cabellos y las retinas llenas de terror.
La Furia convirtiéndome en ella cada noche sin notarlo yo misma, salí por la mañana, pero el último trozo de mi alma sin ella fue tragado; un vacío recorrió todo el día mi estómago, en las calles la gente parecía reflejos. Parecían algo distinto a mí. Abrí la puerta y en la alfombra no la hallé tirada con las piernas inservibles, no la hallé distraída en el paso recitando poesía, entré al baño, me miré en el espejo y fue ahí donde la encontré. Con la piel llena de pecados rojos, con mis piernas tocando el piso, y esos ojos que sólo tienen la lucidez de un loco al mirar un demonio.

2 comentarios:
hola!
soy alumna del cch de la maestra maria Luisa
solo quiero saber donde te tengo que mandar el cuento... o más bien los cuentos. ademas me gustaria algo de asesoria
pues te paso mi correo para tener el tuyo y poder comunicarnos.
No le se a esto de los blogs va!!
espero tu respuesta por fa
mi correo es:
freyablack93@hotmail.com
hola soy alumna de la maestra Maria Luisa solo qiero saber donde te tengo que mandar los cuentos. Te paso mi correo bettynenatqm@hotmail.com
espero tu respuesta
bye bye
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