Finisterra
Y huimos...huimos como los cobardes lo hacen y como los amantes lo aclaman.
Escapamos de la realidad; del inmundo tiempo y de la existencia de los infames.
Ahogando miradas en mares de gracia. Desaparecimos hasta donde llega el final.
Hasta la muerte del último segundo que nos recordó su luto y nos hizo volver a ser cautivos de los penares del padre…
El padre, ¡Oh repugnante Padre! Oh repugnante tiempo…
Los segundos siguieron corriendo y suicidándose….
Burlándose del luto que guardábamos por cada uno de ellos entre un abrir y cerrar de ojos.
(Y correrán entre los horrores mundanos sin detenerse).
Tan Rápido; tan Lento…
Que Un sueño no dura tanto.
Pero los locos no lo saben (O no quieren saberlo)…
Ellos cantan, leen, escriben, besan, recuerdan, anhelan mientras se les arrebata el corazón.
Y se les drenan los nervios hasta que la costumbre les devuelve la cordura...
Hasta que el encierro se convierte en monstruos de alientos amargos.
y el nauseabundo Padre; el tiempo. Se detiene.
Dame una pastilla de calma y pilastra mis manos….
En la prodigiosa caída hacia el abismo de obscuridad.
Porque, Amor mío, sabes que… El camino está trazado en cada instante
Y es una recta oblicua que sigue y sigue…
y....
Lo invisible no existe.

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