SILENCIO...
Las palabras sin pronunciar llenaron la ausencia.... ella aún esperaba sentada, mirando el borde de una banqueta golpeada mientras la lluvia no dejaba de caer. Cubriendose la ensangrentada mano con un pañuelo ya humedecido por lágrimas tanto de ella como del cielo, a pesar del dolor de la herida, apretaba fuertemente la nota que la había traído a ese lugar.
-"Buenas Noches Amor, es tarde ya para una despedida, así que no la daré. He salido como cada noche, pero la rutina será cortada... No te culpes por lo pensado, un beso ha sido entregado con estas palabras "-
W.H.
Anna lloró al recibir la nota, había sido un dia pesado, y esperaba el remanso en los brazos de su amado. Atravesó el patio central. Las casas rodeaban la fingida calma...Se oían las voces de los habitantes... Los gritos de la mujer que era masacrada a golpes. El perro encerrado que llevaba días sin comer por su dueño alcohólico. La mujer que tenía un hijo pero no marido... y solia llorar en la ventana las madrugadas mientras el pequeño dormía. Anna caminaba pensando en cada puerta como una historia distinta.
-su vida no es fácil- pensaba, caminando con prisa, para evitar imaginar cada historia, cada vida. Ella se movía sin deternerse a pensar en su propia vida. La historia que guardaba el número 13 de aquel viejo edificio, donde desde hacia dos años su vida no era comóda. Pero aún creía en la felicidad.
Ellos aún lloraban el extrañarse, lamentaban el sufrir, guardaban los petálos de la muerte diaria entre sonrisas, blasfemaban mansamente, como el que acepta la perdición y camina hacia el desfiladero por voluntad propia; sabiendo que el golpe fragmentará el alma.Así se habían conocido, expiando el dolor en palabras, y coleccionando silencios de multitudes, su máximo anhelo? Hablar para no condenar su existencia, hablar en silencio, hablar como las palabras en hojas negras lo hacen, suavemente, bajo, inaudible...hasta para la propia muerte si no son mostradas.
Anna aún era joven; las arrugas no marcaban su rostro. tenía solamente 19 años... había dejado la casa de los padres, como lo hacen muchos jóvenes. Algunos por miedo, otros por desorientación, otros más por anhelo de libertad... ella lo había hecho por el simple deseo de creer en el amor, llamado por ella misma William, quien se había convertido en su totalidad. Llenando cada instante de palabras... cada silencio con miradas, cada lágrima con un dulce beso...Anna empezó a rodear su mundo de la cabal presencia de su amante, queriéndole con desesperación, pensándolo cada segundo. Guardando sus recuerdos y su nombre en los huecos de felicidad..él lo hacía tambien por ella... pero el amarse no era suficiente.
La vida de William era el caos de una mente brillante... para él la palabra "familia" como totalidad no existía. Su madre era trabajadora, daba su vida entera por el joven, sacrificando todo para su felicidad, el alimento principal para su padre era una dosis de algo que le hiciera olvidar la realidad. Y por tenerlo había sido capaz de todo, absolutamente de todo...
La última noche que su madre pisó viva el cerámico suelo de la sala en su hogar. William estaba ausente, intentando encontrar la explicación al amor... El padre, estaba sentado en un ataque de ira por la falta de su "alimento". La madre llegaba cansada con un paquete entre las manos...que decía el nombre del joven. El padre anfurecido por la falta de monedas, arremetió contra su esposa, llevandola por el impacto al borde de una mesilla metálica, donde su cabeza floreció en un campo de claveles.
El joven pisaba el césped de la entrada cuando escuchó el ahogado grito, giró rápidamente la llave y vió a su padre postrado en el piso besándo el inerte cuerpo. William se horrorizó al ver la escena, y dando un grito de furia se avalanzó contra su padre, quien tomando una botella de la mesilla golpeó a su primogénito abriendo un valle carmín en su sien. En la madrugada de esa noche, el muchacho se levantó bañado en la sangre de su madre. El miedo invadió su ser, mientras se levantaba pisando las manchas escarlatas. Su padre ya no estaba en casa, llamó a un número de emergencia, y desapareció en la negrura de un camino sin dirección.
Su familia solo volvió a verle el dia del entierro. Uno de los pequeños, le vió cargando una rosa y derramando las más profundas lágrimas que un joven de 17 años puede entregar.Antes de que cualquiera pudiera adercarse a él, se había ido, dejando junto a la lápida la rosa y una nota que pedía fuese leída ante el cadáver de su madre.
"Los silencios dominan mi existir, tu ausencia hace velar mis silencios, como quien vela la muerte y muere con ella un poco...Esta tarde de brizna, te entrego, sin presenciarte una rosa, es el encarnado corazón de mi muerte en tu mausoleo..."
Su vida estaba decidida, viviría con Anna el resto de su existencia... ella no opuso ninguna resistencia y le abrazó fuertemente, con el terror que le hacía sentir su tristeza. Lo abrazó y lo besó mientras lloraba a su lado. Así llegaron con lo ahorros del joven al viejo departamento número 13 de una calle olvidada por el silencio del grito.
Las familias de ambos los buscaban con delirio -pero el encontrar el silencio no es fácil-... los meses pasaron y la vida amándose no era suficiente... Anna tuvo que vender amor, y palabras de complacencia a viejos con dinero. Mientras el joven conseguía monedas en cualquier sitio donde su alma tuviera un precio. No duró demasiado...Esa noche que llovía, el cuerpo de un joven de 19 años se precipitaba sobre las imponentes aguas de un río... y la muchacha que llegaba apresurada en su encuentro solo pudo dar un grito ahogado de silencio, el silencio de una despedida no concluida... mientras su mano se arrojaba contra un borde que la hirió entre lágrimas.

2 comentarios:
Y la muerte no tendrá dominio.
Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
Bajo las ondulaciones del mar
Los que yacen tendidos no morirán aterrados;
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
amarrados a una cuerda, aun no se romperán;
la fe en sus manos se partirá en dos,
y los penetrarán los daños unicornes;
rotos todos los cabos ya no crujirán más;
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
Aunque las gaviotas no vuelvan a cantar en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadáveres martillearán margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá dominio.
Dylan Thomas.
Toda creación artística, Lillith, es un acto de liberación, es una manifestación de libertad. Es una manera en la que el creador actúa libremente, expresando sus sentimientos más profundos, proyectando su personalidad en la de los demás y recibiendo la de éstos en la suya. De ese modo el artista logra insertarse en el espíritu de los demás, viviendo aunque sea un poco la vida de los demás, provocándoles una relfexión sobre su existencia, reflexión que el artista mismo se provoca en el libre acto de su creación.
Ahí reside la genialidad del artista, en ser capaz de desembarazarse de las ataduras de la vida convencional y manifestar sus sentimeintos por su propia cuenta, y rompiendo con las convenciones y con la mediocridad del mundo.
Tus cuentos logran hacer eso, logran tramsmitir lo que es tu conciencia; expresan que eres una persona auto-consciente, es decir, que tienes conciencia de tu propia conciencia, que logras penetrar en la mente de las personas para crear tus propios personajes. Sólo de esa manera se puede llevar a cabo una creación verdaderamente artísitica.
Muchas gracias por hacerme pasar un agradable rato leyéndote y reflexionando sobre el significado de la vida. Ojalá esto sea apenas el comienzo de una vida pletórica de creatividad. Todos necesitamos de personas como tú. Sin ellas ¿que sería de este mundo y de la vida?
Un beso.
Botas
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